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MONTIJO Y MÁS

UN PASEO. UN SUSPIRO...

UN PASEO. UN SUSPIRO...

Como podéis imaginar esta fotografía no fue tomada en Montijo. Una tarde de verano, mientras paseaba por una playa portuguesa, la luz del moribundo Sol inspiró el momento. Mientras pulsaba el obturador me di cuenta de que aquel hermoso cielo era el mismo que arropaba mi Montijo natal. A pesar de la lejanía, me sentí cerca: El mismo cielo, el mismo Sol, pero cual distinto… Y seguí caminando antes de volver.

LA CALLE NO ES DE TODOS; ES MÍA.

LA CALLE NO ES DE TODOS; ES MÍA.

A 10 metros del lugar retozaba una pareja de policías. Ni que decir que el vendedor ambulante, propietario del vehículo (FIJENSE EN EL FORD VERDE DEL FONDO) no fue multado. Quizá los pitufitos (municipales en argot) tenían miedo de las maneras calé. Y quizá prefirieron hacer la vista gorda, por que el resto del cuerpo _y los sentidos_ ya los tienen al límite de extensión.

En definitiva, entre la dejada y cobarde actitud de la policía, aderezada con la absoluta falta de respeto y civismo de gran parte de los vendedores ambulantes, los jueves son propios de anárquicas granjas de cerdos vigiladas por dormidos y perezosos granjeros.

LOS JUEVES DE MERCADILLO

LOS JUEVES DE MERCADILLO

Artículo 8. Punto 2. DE LAS ORDENANZAS MUNICIPALES DE VENTA AMBULANTE

La no limpieza del puesto y su entorno, una vez finalizado el mercadillo y retiradas las instalaciones, con apercibimiento, pueden ocasionar la revocación de la autorización para el ejercicio de la venta en mercadillos o mercados ocasionales de la localidad.

Cada guardia municipal de Montijo tienen a su disposición una copia de estas ordenanzas. El incumplimiento de sus funciones como reguladores ha sido denunciado en varias ocasiones. Pero la situación sigue siendo la que plasma la imágen.